sábado, 6 de septiembre de 2014

Teatro 1950 La prostituta respetuosa Notas

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XAVIER LOYÁ, quien debutará el próximo viernes en el Teatro de la Casa de Francia en el papel estelar de “La Prostituta Respetuosa”, de Juan Sartre, bajo la dirección de José de Jesús Aceves.


Xavier Loyá, uno de los nuevos valores jóvenes del cine nacional, que acaba de interpretar un importante papel junto a Libertad Lamarque, vuelve a los escenarios de donde procede para actuar en el próximo día 21 en “La Prostituta Respetuosa”.



Otra importante escena de “La prostituta respetuosa”, de Jean Paul Sartre, traducida por Álvaro Arauz. Con Marta, Loyá, Ancinas y Segoviano.





Xavier Loyá, joven actor de destacada personalidad que viene haciendo una parte muy importante de la obra “La Prostituta Respetuosa” que se viene representando en el “Teatro del Caracol”.








Xavier Loyá logra un triunfo que será definitivo en su carrera artística al lado de Marta Elba en “La Prostituta Respetuosa”, que se presenta en el Caracol…





  Xavier Loyá, el joven galán que interpreta con verdadero acierto, el personaje de “Fred”, el hijo del Senador Clarke en “La Prostituta Respetuosa”, dando a su papel el tono ajustado de gazmoñería y un espíritu pusilánime, enfermo sexual.


El público llena a diario la sala de “El Caracol”,  en sus dos secciones. A Marta Elba, figura principal, y sus colaboradores –todos ellos muy buenos intérpretes, también de “La prostituta respetuosa”-, se les tributa el homenaje cordial y emocionado de grandes aplausos.




El teatro “Del Caracol” se encuentra de fiesta, muy pronto festejará las cien representaciones de la obra “La Prostituta respetuosa”, del escritor francés Jean Paul Sartre. En el reparto figuran, Martha Elba, Xavier Loyá, Eduardo Segoviano, Alejandro Encinas y algunos más. El éxito ha sido notable y el público respondió entusiastamente. Para celebrar dignamente el centenario de la obra, se está preparando una función especial a la que han sido invitados varios de nuestros más populares artistas. ¡Por ahí estaremos!





Xavier Loyá, el joven actor del Caracol, quien ha despertado vivo interés entre las damas, por su creación de Freddie en “La prostituta respetuosa”.

Ya en pleno centenario (que se cumplirán mañana en la moda), “La prostituta respetuosa” sigue siendo la obra más aplaudida, comentada y admirada por el buen público de México, cuyo interés por el teatro de Sartre crece cada día con más fuerza. Esta obra, la más sartreana por su crudo realismo; la más existencialista por su tesis tremenda y despiadada no debe usted dejar de verla porque es un clamor contra la injusticia de los discriminadores del Sur de los EE. UU. y un grito de protesta plasmada de ironía, verdad y sentimientos desatados contra una ley imperecedera contra la raza humana. Vea usted a Marta Elba viviendo, bajo la acertada dirección de José de J. Aceves, el personaje más triste y dejado de la mano de Dios que existe entre las obras de teatro moderno. Vea usted a Eduardo de Acuña, un actor negro, vivir su propia tragedia, perseguido por la mano asesina del blanco impune; vea usted a Xavier Loyá interpretando al hijo pusilánime de un senador sureño, socarrón y politiquero; vea usted esta cadena exaltada de emociones fuertes en el pequeño, pero grande al mismo tiempo por su prestigio. Teatro de Caracol, en República de Cuba y Palma y prepararse para despedir esta obra cuyas últimas representaciones llegan a su fin para dar entrada al vodevil más gracioso de todos los tiempos: “Encargate de Amelia” con Marta Elba, Francisco Muller, Eduardo Segoviano, Antonio Arce y otros nuevamente bajo la dirección siempre magistral de Aceves.

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Teatro 1950 Muertos sin sepultura Reseña

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El Teatro
“Muertos sin Sepultura”
Por CEFERINO R: AVECILLA
Este teatro sombrió y terrible de Juan Pablo Sartre es el que corresponde a la expresión evidente de lo más íntimo de la Europa actual, destrozada por el odio hecho norma política por los infrahombres, y ya naturalmente insensible a fuerza de dolor. El teatro de Anouilh y el de Salacrou, a los que yo tengo por los autores más representativos del teatro francés contemporáneo, están, asimismo, que el de Sartre, impregnados de dolor de fatalidad y de la obsesión de la muerte. Pero no tienen la crudeza del suyo, por lo mismo, que se trata de la obra, más que de un autor, de un filósofo que se atiene a la verdad y no a la belleza. Por eso son superiores a los suyos los dramas de Anouilh y los de Salacrou. En los de aquéllos, la intuición de la muerte inquieta y angustia. En los de Salacrou no se intuye, sino que se advierte. Y por eso horroriza.
 Y así ocurre en “Muertos sin sepultura”. La escena feroz en la que “uno de la resistencia” estrangula a un adolescente ante el temor de que la tortura le haga denunciar al jefe, y otra escena en la que unos milicianos sádicos de los de Petain, martirizan a uno de los prisioneros, están resueltas con un apego a la verdad, que acaso no tiene precedentes. Y a esta cosa feroz corresponden, naturalmente, las demasías del lenguaje.
He aquí el auténtico teatro de nuestro momento. Todo lo demás es cosa postiza, que es lo mismo que decir falsa e insincera. O monstruosa, como lo son las disparatadas comedias cómicas españolas que se representan ante un público que no puede reír sin avergonzarse de ello. En esta autenticidad del teatro de Juan Pablo Sartre, está la razón de que sus dramas se representen ahora en todo el mundo. Nunca se llegó a expresiones tan audaces y tan despreocupadas de la verdad viva. Por eso la emoción que transmite un drama de Sartre, tiene matices nuevos. Y así son los de la de “Muertos sin sepultura”.
Este lo acaba de representar en Teatro Universitario, en un aula de la Facultad de Filosofía y Letras, atenido a la versión de Alvaro Arauz. Lo ha dirigido el profesor Enrique Ruelas, de un modo admirable. Un amigo mío, que vió representar “Muertos sin sepultura” en el Teatro Antoine de París cuando se estrenó, me afianza que con la natural intensidad de una o dos primeras figuras francesas, no estuvo aquella mejor realizada que ésta. Es muy posible. El señor Enrique Ruelas, se ha debido de atener a elegir entre los intérpretes posibles, los mejor avenidos, aún físicamente, con el papel que se les ha encomendado. Por eso es magnífica la realización del drama.
Y curioso que una nueva aportación de un grupo de los que se llaman “experimentales”, llegue ahora a vivificar el teatro en México. Yo no creo de ninguna manera en la superioridad de estos grupos sobre los posibles en los profesionales. Pero, frente a los hechos, no hay sino aceptarlos. Y los hechos son, que junto a las realizaciones magníficas de estos meses últimos, que han constituido temporadas ejemplares, se aparece ahora el profesor Enrique Ruelas al frente de otro grupo capaz de una realización como esta, de “Muertos sin sepultura”, que lo coloca inesperadamente entre los mejor valorizados.
Son los más destacados de él, los señores Mejía, Cardona y De la Vega. La señorita Carmen Herrera de la Fuente y los señores Pedret, Loyá, Palafox, Kamfer Silveira y Owensby contribuyen al logro de un conjunto pocas veces logrado.

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Teatro 1949 Muertos sin sepultura Reseña

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Xavier Loyá, Alberto Pedret, Carmen Herrera, Pablo Salinas y Raúl Cardona en una escena de “Muerteos sin Sepultura”.

El Teatro
“Muertos sin Sepultura”
Por CEFERINO R: AVECILLA
Estos melodramas de Juan Pablo Sartre, sobre tener el valor de todo lo sincero expresan, quizá por eso mismo, y desde luego, por su crueldad, el único teatro posible en este tiempo, es que la vida es más terriblemente dolorosa que una ficción encarnizada. Quizá “Los muertos sin sepultura” sean el mejor testimonio de ello. Cuanto allí se declara, ha ocurrido realmente y no hay ficción que lo aventaje en crueldad. Y como la vida tiene ahora expresiones melodramáticas que no ha tenido nunca, y a ella se atiene Sartre, he aquí por qué son melodramas lo que escribe. Es decir, historias en las que sólo cuentan los hechos y en los que de los hechos, no se deriva sino dolor y maldad y odio y sadismo, que es lo que ocurre cuando dominan al mundo los peores como en este mismo melodrama se comprende.
“Los muertos sin sepultura”, es la obra que significa y expresa la mayor resonancia en la notoriedad de Juan Pablo Sartre, Luego incurrió en un confusionismo que hubo de determinar el que una gran parte de su mismo público le volviera la espalda. Pero no obstante, amparan la permanencia de su nombre, el valor sustantivo de sus primeras obras, de entre las cuales es ésta de que aquí se trata, quizá la más representativa de su concepto del teatro actual. A su través, se advierte la desolación de Francia y aún la de Europa en todo su terrible dolor. A esta realidad increíble, corresponden las sequedades y las asperezas y el masoquismo de todos los horrores que se declaran a través de estos cuatro actos de una densidad abrumadora.
Ocurre en esta sazón, como está ocurriendo en las más de las realizaciones de los grupos mexicanos, que los modos de expresión de las obras que interpretan, importan más que la obra misma. No hay mejor indicio de que en efecto se trata de una renovación evidente del teatro. Lo mismo pasó en París en los tiempos del “Cartel”. Y como el tiempo no pasa en balde, ocurre –y tómese la evocación simplemente como pintoresca, que no es mi propósito que alcance a más- que cuando como ha ocurrido ahora, se traslada un grupo desde la estrechez del foro improvisado en una cátedra al del Teatro de Bellas Artes, para expandirse en el, no le ocurre al grupo lo que al del magnífico Charles Dullin, que se asfixió al cambiar las ampulosidades del foro del teatro Sarah Bernhardt, por el mínimo del Atelier.
Ahora ocurre lo contrario. La excelente dirección del profesor Enrique Ruelas, se desdobla y adquiere todo su valor y todas sus proporciones. Y los intérpretes se valorizan en vez de desvalorizarse. De entre ellos son de advertir, el señor Pedret, por su magnífica sobriedad, tan bien avenida con el tipo que representa y la señorita Carmen Herrera de la Fuente, que hace del suyo un ejemplo de identificación. Y sobre todo, el señor Alfonso de la Vega, del que sin hipérbole puede decirse que hace de la suya una interpretación admirable. Y admirable es asimismo el conjunto de ella en la que intervienen con los aludidos señores Salinas, Ancira, Cardona, Loyá, Palafox Kampfer, Núñez, Silveira y Mejía, cada uno de los cuales merece una mención especial. Y así lo hiciera yo con mayor espacio.

Teatro 1948 El sueño de cristal Notas

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La Guía Teatral Cinematográfica presenta a Xavier Loyá en las obras “El sueño de Cristal” y “Caprichos de Goya”. Próximo debut en el Teatro del Sindicato Nacional de Telefonistas, Villalongin # 50.




 La escena corresponde a la obra “El sueño de Cristal” original de Rafael Banquells y dirigida por el mismo. De izquierda a derecha Benilde Zurita, Martha Graciela Arce, Carmen Dona-Río y Xavier Loyá.

 Los “amantes” en la obra “El sueño de Cristal”: Carmen Dona-Río y Xavier Loyá se hablan de amor. En el apunte Pedro Armando Martínez.

Todos los elementos de la actual “Compañía Teatral Cinematográfica” en una típica pose para álbum antiguo. Los muchachos se resistían al principio, aunque al fin cedieron.